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domingo, octubre 2, 2022
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Alemania y el gas ruso

[PDF] LV, Dinero- Alemania y el gas ruso, JGual, 24.04.22

El salvaje ataque del Kremlin contra la población de Ucrania continúa a pesar de las duras sanciones económicas implantadas por Occidente.

Se ha bloqueado el acceso de Rusia a parte de sus reservas internacionales y se ha restringido su acceso a otros activos en el exterior. También hay fuertes sanciones en términos comerciales y de flujos de inversión.

Uno de los pocos flujos entre Rusia y Occidente que se ha mantenido es el energético, dado que Rusia es un proveedor importante de petróleo y gas de varios países de la UE y en especial de Alemania.

Hay quien argumenta que las sanciones a Rusia deberían comportar también el embargo de petróleo y gas. Y es posible que esto acabe sucediendo. Creo que sería un error estratégico serio.

Prescindir de los hidrocarburos rusos es la “bomba atómica” económica. Ciertamente es un arma a disposición de Occidente. Pero como las bombas nucleares, tiene efectos demoledores tanto en quien recibe su impacto como en quien la lanza.

El embargo de gas y petróleo privaría a Rusia de importantes ingresos de divisas y debilitaría al país agresor. Pero también tendría un efecto devastador en la coalición occidental. La situación en la economía occidental ya es muy frágil.

Hundir a Alemania, Italia en la recesión arrastraría al conjunto de la europea. Dificultaría enormemente el mantenimiento de la unidad en la UE y mantener la ayuda humanitaria y bélica que precisa Ucrania.

Los que argumentan a favor del embargo apuntan dos tipos de razones que deben ser rechazadas sin muchas contemplaciones. La primera es que hay modelos econométricos que predicen una recesión en Alemania relativamente suave. Los que conocemos este oficio sabemos que ese es un argumento muy débil, por la falta de robustez de este tipo de análisis.

El segundo argumento es, si cabe, aún más endeble. Se nos dice que Alemania debe ahora sacrificarse, al igual que en su día, en definitiva, exigió sacrificios a los países del sur de Europa, en el marco de la crisis del euro, hace ahora diez años. Más allá de la relectura que se pueda hacer de lo acontecido en aquellos años, del resentimiento jamás surgen políticas constructivas, con las que edificar un futuro de cooperación y progreso.

Enfrentarse a la amenaza que la guerra de Putin supone para nuestra civilización va a requerir mucha unidad, mucho esfuerzo y decisiones inteligentes y consensuadas. Mientras se va reduciendo dependencia de los hidrocarburos rusos, lo más urgente es apoyar a Ucrania militarmente, con armamento pesado si hace falta, puesto que Ucrania es, reconozcámoslo, la primera línea de defensa ante el totalitarismo agresor.