Mucha gente da por sentado que la presión impositiva en España va a continuar aumentando, impulsada por un gasto inevitable en temas sensibles como la sanidad o las pensiones.
En la última columna antes de vacaciones defiendo que esto no tiene porqué ser así.
Es imprescindible contener el gasto público y para ello se debe reforzar la provisión privada de muchos servicios públicos.
