En la columna de hoy defiendo que las políticas económicas del presidente Trump no tienen una base racional. Como ya anticipó hace muchos años el filósofo David Hume, para los seres humanos la razón es esclava de las pasiones. Trump se guía por sus impulsos emocionales: sus ansias de poder, su narcisismo y sus prejuicios.
El jinete y el elefante LV 200425 JGual
