El aumento continuado de los tipos de interés a largo plazo en EE.UU. y otros países me lleva a reflexionar sobre las carencias de la ciencia económica y cómo los economistas sucumbimos a las modas o, lo que es peor, nos convertimos en generadores de ideas y teorías fugaces que los políticos desean escuchar. Perdón por ser, esta semana, un poco endogámico. Pero pienso que un ejercicio de humildad le vendría bien a la profesión.
Los economistas y las modas LV Gual 130926